Cup&Cake, pasteles con amor

05 July 2010 | Sarah Dónde merendar | Tags:

Con un cartel que reza Cup&Cake pasteles con amor nos reciben los famosos pastelitos americanos a la entrada del nuevo local abierto en Barcelona por Manex Susaeta, propietario y emprendedor de esta pastelería casera que, además, elabora panes creativos de exóticos sabores.

Los cupcakes, son unos pequeños pastelitos individuales llamados así por que eran realizados originalmente en tacitas cuando aún no existían los moldes para las tartas. (+)

En Cup&Cake los sirven de Red velvet (frambuesa, cacao y cobertura de queso o cheese cake), de manzana y nueces (con coberturas de vainilla en varios colores, yogur con fresas y queso), de vainilla, de chocolate, plátano con yogur, café, yogur con fresas, yogur con miel, melocotón, plátano y chocolate, chocolate y naranja, o chocolate blanco, entre otros. Sin duda, ¡hay donde escoger!

Y para acompañar estas delicias qué mejor que una buena taza de té – los tienen de Sans & Sans – o de café ecológico, como el que prepara Manex con su particular toque artístico de Latte-art, que consiste en realizar dibujos sobre la espuma de leche.

El local, que da a una zona peatonal de la calle Enric Granados, es muy luminoso y con una decoración muy acogedora, de cierto aire rústico, con muebles de estilo colonial o recuperado, y sillas vintage. Los comensales pueden sentarse en barra o alrededor de una gran mesa comunitaria en la que poder hacerse uno mismo las tostadas para el desayuno con sus tostadoras retro.

En Cup&Cake también elaboran pan casero de variados sabores, tan apetitosos como el de melón con queso y nueces, el de tomate o el de frambuesa y nueces. Con estos panes, de textura blanda y esponjosa, elaboran también suculentos bocadillos para el desayuno o el almuerzo. Eso sí, hay que llegar pronto para degustarlos porque, si no, ¡vuelan!

Los cupcakes se pueden encargar a medida para un evento o celebración, o personalizados para regalo.

Cup&Cake. C/ Enric Granados 145. Tel. 93 200 28 72.

Horario: Lunes a viernes 8.45-14.00 y 16.00-20.15 h. / Sábados 10.00-14.00 y 16.30-20.30 h. / Domingos 10.30-14.30 h.


7 Respuestas a “Cup&Cake, pasteles con amor”

  • 1 Bea dice:

    Que buena pinta!!!.Tendré que pasarme para merendar o desayunar o para cualquier momento…

  • 2 rid dice:

    Hoy hemos merendado allí…una maravilla. Gracias por todos vuestras buenas recomendaciones!!!
    Publiqué foto en http://www.flickr.com/photos/31763458@N06/

  • 3 Miss Siete dice:

    Madre mía…¡qué tentación! ¡me encanta!.

  • 4 Mariona dice:

    Fui hace unos días. El local está muy bien decorado. Pedimos un par de cupcakes de zanahoria y debo decir que lo peor fue probar el “frosting”…… demasiado azúcar! y todo esto mataba el sabor del cup, que era buenísimo… no cenamos por culpa del malestar estomacal que nos dejó. La próxima vez nada de “frosting”!!!!

  • 5 Vivian dice:

    Lo que identifica un cupcake es el frosting. Si no seria una simple Magdalena.

  • 6 Jojo dice:

    Siento disentir, lo que identifica a un cupcake es el propio cup, si no está bueno de nada le sirve tener un bonito frosting. Es verdad que si está demasiado dulce resulta empalagoso… y una magdalena no es simple, es auténtica y de “aquí”

  • 7 ale manjaretti dice:

    Siento disentir: pero si hablamos de magdalenas creo que sea más adecuado hacer referencia a las más famosas “madeleines” en français, que tienen su glamourosa historia: hay que remontarse al siglo XVIII, cuando una aprendiz de pastelería de nombre Madeleine estaba al servicio de Stanislav Leszczynsky, ex rey de Polonia. En una ocasión ideó esta receta y las sirvió con enorme éxito con motivo de un servicio de té coincidiendo con el hecho de que el malhumorado chef pastelero había abandonado su puesto.
    Poco tiempo después, la hija del noble se casó con el rey Luis XV de Francia y estas esponjosas y ricas masitas, identificadas con el nombre Madeleines, en honor a su su creadora, encontraron la fama en las mesas del propio palacio de Versailles.
    También es conocido que después de la Revolución Francesa la receta de las madelines fue vendida por una suma importante de dinero a los pasteleros de Commercy, quienes hicieron de la misma el orgullo de la ciudad y hoy son las más reconocidas de toda Francia

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